La ilusión es una de las cosas que se necesitan siempre, para qué si no, pensó. Ésta cuando se expresa con simples gestos, palabras, se convierte en algo necesario una vez lo descubres. A veces la persigues , otras la buscas desinteresadamente, pero la mejor es cuando aparece de improviso. Es como un relámpago que recorre tu cuerpo, te electrifica y te abre los ojos, es una sensación de impresión, de satisfacción por encontrarte en ese momento. La ilusión hace entender las cosas de otra forma, cambia tu perspectiva del entorno y tu proyección de los deseos. Sin ella, se pierde el sentido de las cosas, la esencia que la hace única.
Su mente vagaba por momentos de desconcierto. No sabía que sentía. No sabía que buscaba. No sabía que quería. Sus pies estaban sobre arenas movedizas sin encontrar donde pisar firme. Sentía una presión en el pecho con un sentimiento de haber hecho algo mal. Estar activo en algo era su escapada pero no siempre era posible. Llegaba un momento que no conseguía dejar de pensar en lo mismo una y otra vez, no pasaban dos minutos sin que volviera a ello su mente. Era estúpido, él sabía que solo la persona más estúpida lo hacía. Porque no iba a servir de nada. Pero aún así volvía de nuevo a imaginar sin sentido y con un sonido del móvil, cualquier señal, una pequeña ilusión despertaba en sus ojos y miraba corriendo quien podía ser. Suspiraba y la desilusión le atrapaba como manos que salen del suelo. Sin duda, echaba de menos a alguien.












