Relatos
Eugenia estuvo horas diseccionando el cuenco donde apilaba todos los bolis, rotuladores y lápices de la casa. Era
He visto cosas que no creeríais. He visto a pollos sin cabeza moverse por la estación y bolas
Nunca un centro comercial me había hecho sufrir tanto como este. Había estado en lugares enrevesados, difíciles, extraños,
Podría no tener tatuado en sus labios un rojo carmesí perfecto, ni las cejas de trazo ancho sobre
Se paró, cerró los ojos y tapó sus oídos con las manos. Pensó exhaustivamente en lo que acababa
No sé si se ha ahogado porque el sistema no le dejaba respirar o su transformación sucedió
Fue sentarnos en la terraza y saborear ese mediodía de primavera, un sol espléndido, pero sin llegar a
Tenía unas ganas de espanto de hacerlo aunque ya fuera mayorcito. En una mano tenía un rollo de
La anciana del pañuelo negro en la cabeza podría llevar horas dando vueltas alrededor del carro. En un
Soy una persona que se enrolla a las barras del metro como una serpiente en la rama















